Qerido diario, no me gusta alejarme del suelo.
No le tengo miedo a las alturas como tal, sino a que alguien me sostenga.
No he confiado nunca en la dinámica de dejarme cargar, me paniqueo, me da ansiedad, y siento una necesidad absurda por tocar el suelo lo antes posible y sostener mi propio peso...
No le tengo miedo a las alturas como tal, pero sí a que me quieran alejar del suelo, porque sé lo que pasa si te sueltan.
Nunca sabré si desconfio de la persona o de mi peso...
Y aún así, cariño, algo que no entiendo, es por qué, cómo, en qué momento elegí correr hacia tus brazos y dejar que me alzaras y cargaras y sostuvieras mientras me sentía en un paseo en la mañana a tu lado, con una necesidad absurda de recibir un beso de vos.
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