Ansiedad, feliz navidad.

La peor navidad de todas...

Cada año mi ansiedad aumenta. Me he ido consumiendo por ella, pero ya no sé si está mal. Es decir, en éste momento siento que veo todo con tanta claridad.
Siento la muerte tan posible, y me encanta. Siento la fragilidad de la vida, y escucho voces que salen de las paredes, que me gritan la soledad que nos rodea, me escupen realidades.

Frente a mi cama observo a un árbol que no es un árbol en sí, es sólo el dibujo de uno. Y así es como existo. Me siento pintada en una pared, intentando representar algo... Algo que no logro ser.
Éste árbol tiene tantos colores en sus hojas, ¡tiene vida! ... O finge tenerla,  y alegría. Al igual que yo.

Soy una farsa, una sonrisa que no logra detener aquellos cristales de dolor que salen mientras parpadeo.


La peor navidad de todas, junto a mis paredes que me gritan una soledad tan clara. Con un rostro que parece de un payaso al que le vaciaron un balde de agua encima.

¿Para qué tanto maquillaje, cariño? Si sabes cómo todo termina.

Cada año mi ansiedad me va consumiendo un poco más. Hoy, mi ansiedad me dice que, por más que lo desee, no moriré, me dice que me conforme con las rayas y colores que podría dejar en cualquier zona de mi piel, que deje el drama, y que me acueste a dormir.

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